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Obama el Africano

Barack Obama escogió Ghana, el país de Kwame Nkruma, el primer gran líder de las independencias africanas, el hombre que junto a Julius Nyerere y Nelson Mandela representa lo mejor del África optimista frente a esta otra África aplastada por el clima, la pobreza, la corrupción, el saqueo y la desesperanza. Obama escogió Accra para hablar claro para reconocer el peso brutal de siglos de esclavitud en la economía continental (y en las mentes de sus habirantes) y los excesos del colonialismo. Pero el hombre que puede empezar un discurso diciendo “I have the blood of Africa within me” también puede recordar a los africanos las muchas responsabilidades de sus líderes y de sus élites incapaces de crear bases de progreso colectivo y que ven el poder como oportunidad de saqueo, para ellos y para el clan al que pertenecen. Revertir años y siglos va a exigir un monumental cambio de mentalidad, en el mundo rico y en África. No sé si los discursos mueven montañas, pero sé que las palabras significan mucho más que los silencios y que las palabras de un hombre con el poder real de acompañarlas con hechos deben ser escuchadas. Al menos, tengo esperanza de algo pueda ponerse en marcha. Aunque merece la pena el discurso completo ante el Parlamento ghanés, voy a destacar las frases e ideas que más me han gustado:

-It’s easy to point fingers and to pin the blame of these problems on others. Yes, a colonial map that made little sense helped to breed conflict.

– The West has often approached Africa as a patron or a source of resources rather than a partner.

-Development depends on good governance. That is the ingredient which has been missing in far too many places, for far too long. That’s the change that can unlock Africa’s potential. And that is a responsibility that can only be met by Africans.

-Each nation gives life to democracy in its own way, and in line with its own traditions. But history offers a clear verdict: Governments that respect the will of their own people, that govern by consent and not coercion, are more prosperous, they are more stable and more successful than governments that do not.

-No country is going to create wealth if its leaders exploit the economy to enrich themselves … or if police — if police can be bought off by drug traffickers. No business wants to invest in a place where the government skims 20 percent off the top … or the head of the port authority is corrupt. No person wants to live in a society where the rule of law gives way to the rule of brutality and bribery. That is not democracy, that is tyranny, even if occasionally you sprinkle an election in there. And now is the time for that style of governance to end.

– Africa doesn’t need strongmen, it needs strong institutions.

-I have no doubt that Africa holds the promise of a broader base of prosperity. Witness the extraordinary success of Africans in my country, America. They’re doing very well. So they’ve got the talent, they’ve got the entrepreneurial spirit.

-oil cannot simply become the new cocoa. From South Korea to Singapore, history shows that countries thrive when they invest in their people and in their infrastructure … when they promote multiple export industries, develop a skilled work force and create space for small and medium-sized businesses that create jobs.

-Aid is not an end in itself. The purpose of foreign assistance must be creating the conditions where it’s no longer needed.

-Africa gives off less greenhouse gas than any other part of the world, but it is the most threatened by climate change. A warming planet will spread disease, shrink water resources and deplete crops, creating conditions that produce more famine and more conflict. All of us — particularly the developed world — have a responsibility to slow these trends — through mitigation, and by changing the way that we use energy. But we can also work with Africans to turn this crisis into opportunity.

-In recent years, enormous progress has been made in parts of Africa. Far more people are living productively with HIV/AIDS, and getting the drugs they need. I just saw a wonderful clinic and hospital that is focused particularly on maternal health. But too many still die from diseases that shouldn’t kill them. When children are being killed because of a mosquito bite, and mothers are dying in childbirth, then we know that more progress must be made.

-Yet because of incentives — often provided by donor nations — many African doctors and nurses go overseas, or work for programs that focus on a single disease. And this creates gaps in primary care and basic prevention.

-Let me be clear: Africa is not the crude caricature of a continent at perpetual war. But if we are honest, for far too many Africans, conflict is a part of life, as constant as the sun. There are wars over land and wars over resources. And it is still far too easy for those without conscience to manipulate whole communities into fighting among faiths and tribes.

-These conflicts are a millstone around Africa’s neck. Now, we all have many identities — of tribe and ethnicity; of religion and nationality. But defining oneself in opposition to someone who belongs to a different tribe or who worships a different prophet has no place in the 21st century. Africa’s diversity should be a source of strength, not a cause for division.

-It is never justified, never justifiable to target innocents in the name of ideology. It is the death sentence of a society to force children to kill in wars. It is the ultimate mark of criminality and cowardice to condemn women to relentless and systemic rape. We must bear witness to the value of every child in Darfur and the dignity of every woman in the Congo. No faith or culture should condone the outrages against them.

-Africa’s future is up to Africans (pronunciada dos veces).

-Ghana, freedom is your inheritance. Now, it is your responsibility to build upon freedom’s foundation. And if you do, we will look back years from now to places like Accra and say this was the time when the promise was realized; this was the moment when prosperity was forged, when pain was overcome, and a new era of progress began. This can be the time when we witness the triumph of justice once more. Yes we can.

Este amigo Obiang tiene mucho petróleo

Ser mandamás de un país pequeño tiene ventajas: puedes hacer casi lo que te da la gana con tu pueblo sin que te digan nada porque todo el mundo parece estar muy ocupado en los grandes (Irak, Irán y Corea del Norte). Si el pequeño país posee además abundantes riquezas minerales –petróleo- y el mandamás que hace lo que le da la gana tiene media neurona disponible para saber con quién debe firmar acuerdos comerciales, el asunto puede pasar bastante desapercibido. Sólo debe cuidarse de que no salir demasiado en televisión.

Desde este prisma, se puede decir sin error posible que Teodoro Obiang Nguema lo ha hecho muy bien en los 30 años que lleva en el poder. El dictador de Guinea Ecuatorial ha metido en la cárcel de Black Beach (Malabo), una de las peores del continente, a la oposición democrática, sus empleados han torturado y a veces, en un descuido, matado porque nadie sabe bien dónde está el límite de resistencia de los reos, se ha inventado golpes de Estado (reales y falsos), y ha robado todo tipo de elecciones. Para Obiang, Guinea es su finca. Hubo un tiempo que entre sus lecturas favoritas se encontraban los extractos bancarios de las cuentas de sus ministros y otros beneficiarios de su magnánimo capricho. Saber de los excesos servía para medir lealtades y acumular datos para justificar caídas en desgracia.

Obiang ha hecho bastante lo que le ha dado la gana y casi nadie ha levantado la voz. Y menos que nadie, las petroleras estadounidenses Exxon Mobil, Marathon Oil, Amerada Hess y Vanco Energy que explotan la riqueza petrolera del país a precio de ganga (para ellos). Franceses y españoles han realizado esfuerzos de compostura para merecer la pedrea en el reparto de nuevas explotaciones.

Lo anunciado ayer por Obiang ante el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que ha visitado el país al frente de una pintoresca y nutrida delegación poscolonial, parece indicar que tanta paciencia ha rendido ¡por fin! sus frutos. Habrá pozos para la madre patria. Petróleo a cambio de silencio. Un buen negocio porque ya había silencio aunque no siempre se oyera en Malabo, tan inclinado en creer en las conspiraciones.

La anterior administración de EEUU, la de George W. Bush, la que libró la guerra de Irak para eliminar las armas de destrucción masiva y proteger los pozos de petróleo, no ha necesitado lanzar invasión alguna en Guinea Ecuatorial ni dar grandes clases de democracia global a través de la CNN porque el petróleo de Guinea no corre peligro, ya es suyo.

La ONG Human Rights Watch (HRW), estadounidense y que afortunadamente carece de tacto diplomático y que tiene el don de la oportunidad, ha hecho público un informe de 117 páginas coincidiendo con la visita de la delegación Moratinos-Fraga. En él, nuestro benefactor guineano no sale bien parado.

Al parecer, el hombre que Condoleezza Rice, la dama de hierro de la democracia americana, llamó “nuestro amigo”, tiene, según HRW,  la mano un poco larga y la moral un poco corta porque confunde el dinero público con sus cuentas privadas.

Desde que se descubrió y comenzó a extraer petróleo en los años noventa, el PIB guineano se ha multiplicado por 5.000. Guinea se ha convertido en el cuatro productor subsahariano de petróleo detrás de las superpotencias Nigeria y Angola. Extrae cada día alrededor de 400.000 barriles, casi uno por habitante, pues son 500.000 aunque el régimen hace enormes esfuerzos por convencer a todos de que son 800.000, una cifra que permite reducir el PIB per cápita y seguir cobrando ayudas al desarrollo y que permite, además, ganar elecciones, como las de mayo de 2008, donde e PDGE de Obiang se hizo con 99 de los 100 escaños. Dejó uno para la oposición del CPDS. Pese a la estafa, tres observadores españoles (Fátima Aburto (PSOE), Francesc Ricomá (PP) y Jordi Xuclá (CiU), que espero no vuelvan a observar nada al menos a cargo de los presupuestos generales del Estado, declararon que los comicios representaban un avance.

El 3 de agosto, Obiang cumple 30 años en el poder. El informe de HRW señala algunos de sus logros capitales durante el boom petrolero. La  mortalidad infantil ha pasado de 103 fallecimientos por cada mil en 1990 a 124 por cada mil en 2007. La mortalidad de los menores de cinco años también aumentó, de 170 por cada mil en 1990 a 206 por cada mil en 2007. El expolio no tiene corazón.

La Mobil Exxon regaló hace años cientos de mosquiteras para el hospital del Malabo que fueron canalizadas a través del Ministerio de Sanidad. El resultado es que ninguna llegó a su destino, todas se vendieron en la calle. Cada ministerio es un área de saqueo consentida y vigilada por Obiang.

HRW recuerda que Guinea ha vivido varios escándalos de corrupción que implican a funcionarios del Gobierno y sus familiares. En 2004, una investigación del Senado de EEUU sobre los tratos de las autoridades de Guinea con el ya desaparecido Riggs Bank reveló muchos detalles sobre el uso privado del dinero público procedente del petróleo. Dicha cuenta sirvió a Obiang para financiar transacciones personales, entre ellas el gasto de 3.8 millones de dólares para la compra de dos mansiones en un elegante barrio de la capital estadounidense.

El hijo mayor de Obiang, Teodorín, al que muchos señalan como el posible sucesor, compró en 2006 una propiedad en California valorada en 35 millones de dólares. En 2004, se gastó alrededor de 8.45 millones de dólares en mansiones y automóviles de lujo en Suráfrica. El único ingreso conocido de Teodorín es el salario mensual de 4.000 dólares que recibe como ministro. En dos años, el hijo del dictador gastó más de que lo que su padre dedica al presupuesto de Educación. Famoso es su Ferrari en un país sin carreteras y en el que las calles asfaltadas de Malabo fueron regalo de la Exxon Mobil.

“El Gobierno de [Barack] Obama debería adoptar una estrategia diferente a la de su predecesor [George Bush]”, señala Arvind Ganesan, director del Programa de Negocios y Derechos Humanos de Human Rights Watch. “En lugar de ignorar la corrupción y los derechos humanos en favor de los intereses energéticos, puede dejar claro que la buena gestión gubernamental y el respeto por los derechos humanos son esenciales para la seguridad energética”, agregó.

Human Rights Watch insta en las conclusiones del informe al Gobierno de Guinea Ecuatorial a que aplique políticas para la completa divulgación pública de su gestión de la riqueza procedente del petróleo, lo que incluye: hacer públicos sus presupuestos (que son secreto de Estado); identificar todas las cuentas del Gobierno en bancos extranjeros; aplicar la ley que exige a los funcionarios de Gobierno declarar sus bienes, y la comprobación de dichas declaraciones; y realizar una auditoria de las cuentas del Gobierno y hacer públicos los resultados.

Human Rights Watch apela a los gobiernos extranjeros, el de Estados Unidos y España sobre todo, para que ejerzan una presión concertada sobre Obiang para que mejore la situación de los derechos humanos; denieguen visados a los funcionarios del país implicados en casos de corrupción; e identifiquen todos los bienes de estos funcionarios en sus países, con la intención de confiscar los beneficios procedentes de la corrupción y devolverlos eventualmente a la población de Guinea Ecuatorial.

Primera respuesta del Gobierno de Malabo a HRW

El Gobierno de Guinea se niega acatar el chantaje de las ONG, quienes al tiempo que pretenden establecer contactos con el Gobierno para concertar contratos ocultos de supuesto lavado de imagen, como es el caso concreto  de la famosa Human Rights  Watch, cuyos agentes llevan años sacando de la manga informaciones que carecen de toda transparencia y objetividad. Pues algunos agentes de esta organización han intentado llevan años intentando que el Gobierno de Guinea compre sus Servicios para que depongan su campaña de desinformación. El gobierno de Guinea no se vende. HRW empiece barriendo su casa ante el descalabro financiero de la crisis mundial que han provocado sus instituciones financieras y empresariales. Nada de lo que dicen esas ONG nos preocupa, tenemos abiertas las puertas a todo organismo internacional de probada solvencia moral, como el Fondo  Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Sistema de las Naciones Unidas  para verificar que todo lo que publica las ONG como Human Rich Watch son de pura falacia. Por qué no invitan a esas instituciones para que les den datos fiables de la situación económica de Guinea Ecuatorial, en lugar de invitar a Gobiernos a los que nada debe Guinea Ecuatorial para que hagan presión. Pretende que no se conceda visados a funcionarios ecuatoguineanos, pues nuestra pregunta sería, qué haríamos con los ciudadanos de esos países que vienen a Guinea ecuatorial en busca de mercados. No se olviden que en el mundo globalizado de hoy tiene muchas oportunidades, hay nuevos destinos para el desarrollo de África.

Fdo Miguel Oyono. Consejero de misiones y encargado de la Oficina de Información  de la Presidencia de la República

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