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Políticos en Úbeda, y más lejos

Los políticos españoles están acostumbrados a colocar sus mensajes sin mácula y a entrevistas en las que se pueden ir por los cerros de Úbeda, o más lejos, y vender motos sin carenado ni ruedas ni motor sin que nadie diga ni mu, ni les corte la perorata. No hace mucho en Los desayunos de TVE, Leire Pajín se sintió muy ofendida porque Ana Pastor le preguntó si le había felicitado el cumpleaños su madre, ya saben lo de Benidorm y esas cosas. En directo salió como pudo, pero después montó el pollo, como se dice. Un pollo de los de otra época, de los de Cuéntame: Usted no sabe con quien está hablando.

Al anterior presidente de Gobierno, el hombrecillo insufrible como lo denomina con doble precisión Manolo Saco, consideró una afrenta que Juan Pedro Valentín le repreguntara durante una entrevista en Tele 5. Cuando más nos acercamos al modelo británico, que roza la impertinencia desde la educación y el conocimiento (es decir, un buen servicio de documentación), fue durante la entrevista de Iñaki Gabilondo a Felipe González, cuando le preguntó si era el responsable de los Gal: “¿Es usted Mister X?”.

Ahora n siquiera hay ruedas de prensa, sólo comparecencias. Hasta Gallardón de regreso del Olimpo convocó a los periodistas con la condición de que nadie le preguntara.

Lavapiés sí que sabe

Anoche, en una calle de Lavapiés, muy cerca de La pequeña India.

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Dayna Kurtz en directo

Dayna Kurtz, la propuesta contra la molicie del viernes, actúa esta semana en España (al menos así está anunciado). Desgracadamente, el miércoles me toca recogida de algodón y no podré asistir. Sólo por escuchar esta canción en directo merece el pago de una entrada: Love Gets in the Way. Salud a los afortunados.

Madrid postolímpico

El Madrid posolímpico es bastante parecido al Madrid que tenía una corazonada: una ciudad salpicada de zanjas, hoyos, vallas, máquinas de todo tipo, ruido y cascotes. Asegurar que se trata de un espacio urbano en remodelación sería exagerado. Toda obra, y más si es faraónica, demanda planificación, al menos un orden en la apertura y el taponamiento de los agujeros, en la señalización de los toboganes y abismos y una lógica en las calles cortadas. En Madrid, más que unos Juegos Olímpicos, se podrían celebrar una gymkhana o un espectáculo en el que las motos de cross saltan como cabras y los pilotos se abren de piernas como si eso fuera difícil en los tiempos que corren.

La ciudad posolímpica sigue cubierta de un polvo seco e invadida por un tráfico denso y malhumorado (de escuchar tanto a Federico). El centro se ha transformado en un suplicio de humos, aceites y bocinas. Los que no han escapado a los pozuelos y las aravacas a cambio de unos metros cuadrados de jardín y el mismo embotellamiento, luchan por sobrevivir en algunas calles presuntamente peatonalizadas, como mi vecina Arenal. No es una urbe para las bicicletas ni para el paseo ni para los niños.

Cibeles es la frontera Este entre el Mad Max de los Austrias y el Retiro. La calle Alcalá en dirección a la Puerta que cantaron Ana Belén y Víctor Manuel es territorio más o menos liberado. En sentido contrario, zona comanche.

La Puerta del Sol -donde trabaja Esperanza- sigue en obras, ya en el remate final, pese a que la lideresa, el alcalde y sus enemigos del partido de enfrente que hacen de Gobierno inauguraron con boato  la parte subterránea, la que no se ve, hace varias semanas, instante supremo recogido por las cámaras de televisión, las únicas que importan en el momento de decidir qué es realidad y qué ficción.

Los extranjeros que no salen en el vídeo promocional de Madrid 2016 no hablan bien castellano y miran sus mapas y sus libros confundidos porque nada de lo que está en las guías se encuentra en su sito y lo que está en su sitio se encuentra tapado bajo lonas publicitarias.

El Madrid posolímpico huele a orín de botellón junto a los contenedores de vidrio. Debe ser que la cosa masculina tiene querencia por las botellas, sean llenas o vacías, que lo importante es que cace ratones, como en la China de Deng Xiaoping.

Un Madrid 2028 será mejor para todos, cumpliría con la rotación continental y nos daría 12 años extra para abrir nuevas zanjas y cerrar las actuales y volverlas a abrir, subir los impuestos de la basura y jubilar a la lideresa y a su cordial enemigo a condición de que no ascienda la Botella. Que para botellas, la buena: el botellón.

Sabado sabadete

Si anoche no tocó ni hoy tampoco, no te duches todavía (¡pa qué!): preparate un buen café negro como recomienda el gran poeta palestino Mahmud Darwish en Memoria para el olvido, siéntate en tu mejor sillón, coloca las piernas en alto y observa en tu ordenador -o en el televisor si supiste grabar un cedé- este montaje de los alumnos de la escuela del Treball. Se trata de La murga de los currelantes de Carlos Cano, grabada hace 30 años. Es una de las canciones claves de La Transición, aquel periodo de nuestra historia que se inicia tras la muerte del dictador y que no se basó en la reconciliación verdadera, en la aceptación mútua de la verdad y en el respeto de la memoria historica colectiva, en pedirse perdón los unos a los otros y los otros a los unos con un (cristiano) propósito de enmienda, sino en un mirar hacia el otro lado y en dejarlo estar. Sólo así se explica la pervivencia de algunos personajes y de muchas desvergonzonerías ideológicas.


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