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Gana Trinconete, pierde Cortadillo

La España del PP no es la Argentina de la señora Kirchner: cuando nacionaliza algo lo dice a poquitos, para no asustar a la concurrencia, y paga su justo precio: 1.700 euros por español, tenga o no tenga barba. Esta es la cuenta de la broma de Bankia que hace Nacho Escolar. Cada uno de nosotros tendremos que rascarnos el bolsillo ya rascado para pagar la barra libre que tan bien narra Guerra Eterna.

No podremos ahorrar en Sanidad porque ya se lo han ahorrado metiendo en el saco a los pensionistas y dejando sin derecho a médico a los inmigrantes sin papeles, que no solo trabajan en el top manta, también en contratas y subcontratas, pymes y campos de tomates insípidos. Al no estar legalizados carecen de derechos, de voz; se les paga bastante menos y gracias. El Estado no castiga a los empresarios desalmados, solo duplica el sufrimiento del clandestino. Tampoco podremos ahorrar en Educación porque ya se lo han ahorrado multiplicando el número de alumnos por clase, para que se socialicen, se rocen y den calor y así poder apagar las calefacciones que ya les basta con la iluminaria incandescente de su ministro todo a cien.

Solo con lo que han dado, dan y darán a Bankia, más lo que se lleva cada año el señor Rouco para subvencionarse las prédicas en contra del divorcio, el aborto, el matrimonio gay y el sexo, del que tanto saben al parecer los célibes príncipes eclesiásticos, tendríamos de sobra para gastarnos los dineros en cosas intrascendentes como la investigación.

En España se subvenciona antes a un majadero que reescribe la historia del franquismo a su gusto que a un científico o a un joven con ideas en el garaje de su casa. Este no es país para viejos, ni para jóvenes; tampoco para honestos, StevesJobs y BillesGates. Este es el país de Trinconete y Cortadillo y hace tiempo que ganó el primero, el socialemente aceptado, el que da risa, que no se paga ni la tela de los calzoncillos, el don Jeta, el que sale en la tele y famosea sus excesos.

Pienso demasiadas cosas para ser miércoles

Pienso en el pobre Rubalcaba, con todos sus ahorros en Bankia. Pienso en las miles de personas con hipotecas atropelladas a los que ningún Gobierno osa inyectar fondos públicos para salvarlos de la ruina. Pienso en la millonaria jubilación anticipada de Goirigolzarri a cuenta del BBVA, a la que contribuí modestamente con el pago de intereses y comisiones de una hipoteca durante 15 años. Pienso en el presidente del Supremo caribeando y banuseando con las cuentas confusas, ¿mío o vuestro? No son ya los números bailados, es su alma lo que me preocupa. Un hombre tan recto, más atento a las leyes de Dios y de los Papas que a las del Estado aconfesional que paga su salario, expuesto al pecado mortal permanente: todas esas caribeñas y turistas de moral laxa que andan por esas playas en pelotas, o peor, incitando a la cosa de los hombres, incluida la de los presidentes de la justicia. Pienso en el viernes que llega, en la reforma de turno, en la cara que hay que tener para decir en el Senado, esa institución con puerta trasera de salida, que el único que dio dinero a la banca fue Zetapeta. Pienso en la foto de la portada de ABC con todos los aplaudidores a costa del contribuyente riéndole las gracietas a Don Mariano. También debería actuar en esto el fiscal general del Estado: las risas privadas no pueden ser pagadas con dinero público. Pienso en la final de esta noche entre los dos atléticos. Me gusta ese loco de Bielsa que tan bien han retratado Robinson en un informe y Fermín de la Calle en Jot Down.

Sanidad, Educación y Bankia

Dirán: “Eso es demagogia”, pero la cosa tiene bemoles, es decir cojones. Dos ministros de medio pelo (sobre todo uno) vendieron hace nada la necesidad de unos recortes de 10.000 millones de euros en Sanidad y Educación. Ahora, el presidente que decía que No antes de las elecciones dice que Sí y se dispone a entregar 7.000 millones de euros a un banco mal gestionado, peor dirigido y que ha sido internas de un partido político. El FT dice que limitarse a inyectar dinero en Bankia es como ordenar las sillas en la cubierta del Titanic.

10.0000 menos 7.000 = a 3.000. ¡Aún queda para la última ronda! Es martes, y el viernes ¡otra reformita!

No me indigna que el ministro de Educación diga boberías, que aplauda las clases llenas, que no sepa diferenciar un campus de una universidad en California; tampoco que la titular de Sanidad sea incapaz de ver un jaguar en el garaje de su casa con lo peligroso que es andar tan mal de vista con los tiempos que corren. Lo que me indigna es la impunidad de la mentira, que la ciudadanía, es decir, nosotros, traguemos con todo, hasta con el Banco de Valencia, la CAM y los Olivas de turno. Antes aterrizará un avión en el aeropuerto Don Fabra (Castellón), que un solo político sea capaz de dimitir por incumplimiento flagrante una promesa electoral, es decir, de un contrato.

Visto el carrerón de Rajoy (esos ojitos saltarines ¡cómo te traicionan cuando mientes!) entiendo que no quiera un Debate sobre el estado de la Nación. Es un riesgo, una temeridad. ¿Un mudo leyendo papeles durante una hora sobre la herencia de los Godos y respondiendo a preguntas de la pérfida oposición? ¿Se imaginan la cantidad de frases que podrían salir de allí y que luego serían utilizadas por el rojerío perroflautero con vídeos y leyendas #hayqueverconlosbocazas expandiendo el odio y la desconfianza por las redes sociales? Ni hablar. Mariano a sus marianadas: mucho fútbol, mucho ciclismo.

Música para relajarse. Tengo ganas de que llegue el día 15.

España no es Grecia, solo echa humo

España no es Grecia. Lo sé: España empieza por E y no fundó la civilización occidental, ni la democracia, ni inventó los mitos que definen gran parte de la cultura en la que escribimos y leemos. España fue una de tantas espabiladas en cortar y pegar, incluida la actualización romana, sin pagar copyright, que lo del robo de ideas no es patrimonio de Internet. Somos un poco atenienses y romanos, pero del extrarradio, muy del extrarradio.

No hemos inventado nada, pero sí construido una barbaridad. Emprendedores, se dice. Pese a tanto esfuerzo urbanizador, tampoco inventamos el pelotazo. Otro copy & paste, seguramente de las películas del Oeste. Inventamos El Quijote, El Lazarillo de Tormes y la Picaresca, que ya es mucho. Y perfeccionamos La Inquisición.

No somos Grecia pero comienzan a acumularse razones para un cabreo general, que el murmurante enfado que se escucha en las calles sea masivo. No como en la ardiente Syntagma, que aquí reciclamos las botellas vacías.

Este Gobierno reformador va a poner los manifestantes. Se llama vis teatral. Seguro que pronto añadirá a los funcionarios a la lista de encorajinados. Y a los pensionistas, que les cambiará las reglas para calcular las pensiones. A los banqueros, en cambio, los trata con mimo y una prudencia exquisita, cortesana. Como en el caso de Bankia, del que tanto se habla entre líneas y bien poco en los titulares.

España no es Grecia pero los autoproclamados partidos mayoritarios acumulan el desprestigio y rechazo de una sociedad harta de propaganda y mentiras. Miente el PP; mintió el PSOE. Lo del PP es más grave porque tienen un presidente del Gobierno mudo, ausente. No es posible una oposición desde la virginidad y la inocencia aunque el señor Rubalcaba ponga ojitos ante las cámaras de televisión. Si esto continua así: cada viernes, una reforma, un recorte, un cachondeo sin que se vea la salida del túnel, sin que se note la mejora en los bolsillos, habrá castigo en las elecciones generales de noviembre de 2015.

No somos Grecia porque no empezamos con G, pero la senda del ajuste de la estricta gobernanta alemana nos conduce a un desastre similar: la destrucción económica, moral y psicológica de un país. Y todo por darle la razón a Calvino, un tipo amargado e iracundo que no tenía otra cosa que hacer en la vida que quemar herejes y trabajar para no pensar en el sexo.

Es viernes, hoy nos reforman otra vez

Anda el Gobierno de España refundando su España; un trabajo agotador. Cada viernes, una reforma sorpresa y así hasta las elecciones de noviembre de 2015, si es que llegan. Va a ser de infarto, de morirse de la risa por no llorar. Hoy toca pagar las carreteras desdobladas, como la de Andalucía, que ya pagamos y pagaremos con nuestros impuestos. Mañana se desdecirán de los bancos malos. Es decir, crearán un estercolero en el que los banqueros irresponsables puedan defecar sus toxicidades y salir del apuro libres de culpa y deuda. El banco caca lo financiamos todos; ellos, no. Para no asustar, el Gobierno ha lanzado el eufemismo con el que aspira a distraer: mini bancos malos. Ni una palabra de las hipotecas que no se pueden pagar, de la dación. Después llegarán las pensiones (llegarán y será cupa de la herencia) y la prestación por desempleo. No quedará promesa en pie. Es un Gobierno bulldozer.

Es encomiable tanto ahorro, tanto rigor, después de ocho años de despilfarro y zapatarismo, de drogas y botellones, de fiesta y cachondeo. La única partida que está y estará a salvo de los manostijeras, gobierne quien gobierne, son ellos. Nos cargaremos las autonomías, si se dejan, claro, pero ni mentar las diputaciones donde tienen colocados a los amiguitos. Tenemos el país con más políticos por habitante: 445.568, el triple que Alemania. Ni una palabra de prebendas, coches oficiales, escoltas, oficinas, secretarias, asesores, pensiones aseguradas.

Un trabajo periodístico sería investigar a los más notorios: ¿qué preparación tienen para el puesto que ocupan? ¿Cómo ha cambiado su vida desde que se subieron al tiovivo? ¿Cuántos familiares tienen colocados en el Parlamento autonómico y en su pueblo de origen? Entre los arribistas, paniguados, obedientes y hooligans, hay decenas de personas honestas que trabajan honestamente. También me gustaría conocer su historia, sus nombres.

Feliz fin de semana (reformado).

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