La marmota española
Thursday, 12 de May de 2016 por Ramón
El acuerdo Podemos-IU permite una ilusión: no estamos atrapados en el día de la marmota. E pur si muove. Algo es algo aunque sean los matices. No lancemos las campanas, somos España.
Se perciben algunas diferencias en el PP: ha pasado de proclamar como enemigo al PSOE a centrarse en Podemos, en su presunta radicalidad; y en insinuar que Mariano Rajoy irá a algún debate a cuatro, aunque sea dormitante que el rollo de la corrupción le cansa mucho.
El PSOE ya no sabe a quién disparar y de quién protegerse porque la mayoría de las balas proceden del propio partido. Su batalla es por la supervivencia a medio plazo. Empieza por mantener el segundo puesto y no bajar de 90 escaños. Parece que ni una cosa ni la otra salvarían a Pedro Sánchez. O tal vez sí, si volvemos al punto de partida tras el 20-D: el gobierno de izquierda. Su rival interna amaga y no termina de golpear. Ella prefiere las proclamaciones a las primarias.
Asedian al PSOE por el flanco derecho los C’s de Albert Rivera; aspiran a robarles el voto socialista conservador. Por el izquierdo, Podemos-IU. También disparan los barones, los teóricos defensores. Es una guerra civil aplazada en la que el gran pope, Felipe González, se ha quedado sin auctoritas en el peor momento.
Podemos frenará la sangría que vaticinaban las encuestas e IU se protege del señor D’Hont que tan mal le quiere. Aunque los estudios demoscópicos no suelen tratar bien a Podemos, igual que los titulares (lo contrario de C’s), era perceptible una cierta desilusión en la calle. Negarlo es un error.
Podemos (Pablo Iglesias) se ha equivocado en las formas, no tanto en el fondo. Las formas son el tendón de Aquiles de Iglesias, que a menudo se proyecta como un tipo prepotente; algo que en la corta distancia no sucede. Defendí la abstención, previo pacto de medidas de regeneración, ante el pacto PSOE-C’s porque permitía echar a Rajoy sin darle una peligrosa oportunidad de resurrección y derogar leyes -mordaza, laboral, Wert, etc.-, modificar el sistema electoral. Era lo pragmático, pero tengo tendencia a equivocarme. Veremos qué sucede el 26-J. Podemos se mueve muy bien en las campañas.
Me sorprendido Rivera, empeñado en las últimas semanas en dinamitar la opción anterior y ahora con el lema de que vienen los comunistas. El PCE, con sus defectos, hizo más que los franquistas desmemoriados en reinstaurar la democracia (idea robada anoche en una cena). ¿Dónde está el lenguaje fresco del partido nuevo?
Si se mantienen los bloques, escaños arriba, escaños abajo, volveremos al mismo dilema: gran coalición o gobierno de progreso. La primera obligaría a la salida de Rajoy (eso dice Rivera) y tal vez a la de Sánchez. La segunda necesitaría un milagro ¿o terceras elecciones? Al menos con gobiernos provisionales no puede haber recortes. Feliz día.