¿Se debe negociar con asesinos?
Thursday, 21 de August de 2014 por Ramón
David Rohde plantea un debate: ¿Se debe pagar un rescate para salvar la vida de una persona? ¿Debió pagar el Gobierno de Estados Unidos en el caso de James Foley, asesinado esta semana por sus captores del Estado Islámico? The New York Times se suma a la discusión con un texto titulado Before Killing James Foley, ISIS Demanded Ransom From U.S. Rohde es una voz autorizada: él mismo estuvo siete meses secuestrado por los talibanes, de los que consiguió escapar.
Muchos defienden la intransigencia estadounidense, su política de no negociar con terroristas ni grupos armados. Sostienen que el pago de un rescate alienta nuevos secuestros y financia a los radicales.
Es un argumento de peso con algunos agujeros. EEUU negoció la libertad del soldado Bowe Bergdahl capturado en Afganistán y de quién aún sabemos lo básico: ¿es un héroe, un desertor o un tipo con mala suerte? A cambio del militar, la Casa Blanca liberaró a cinco presos de Guantánamo, todos ellos comandantes talibanes. ¿Negocian o no negocian? Por qué Bergdahl tiene derecho a un trato especial. ¿Era algo más que un soldado? ¿Vale menos la vida de un civil como Foley, un periodista freelance sin un medio fuerte que lo defienda?
Se puede afirmar que Israel no es un Estado blando, de los que se achantan ante sus enemigos. Tiene un puño de hierro y lo usa sin grandes preocupaciones por el qué dirán, como ha demostrado y demuestra aún en la franja de Gaza. Israel tiene un largo historial de negociaciones con organizaciones que considera terroristas: Al Fatah en la época de Arafat, Hezbolá y Hamás. No ve incompatibilidad entre la negociación y la mano dura. Destaco este ejemplo para los incapaces de ver los grises, los que hablan de todo con las orejeras de ETA.
En el caso de los pesqueros europeos que han esquilmado las aguas de un no-Estado como Somalia se han pagado numerosas recompensas para liberar a los tripulantes de los barcos. También se han producido acciones de fuerza para salvar la vida de los secuestrados con suerte diversa.
El deber de un Estado es defender a sus ciudadanos. Si algún religioso, cooperante, periodista, militar o espía cae en manos de radicales, el Estado debe salvarle la vida. Si tiene medios militares, que los utilice, o que pague. Si carece de satélites, fuerzas especiales y de unos servicios de espionaje eficaces en la zona, debe pagar si es necesario. Hay muchas formas de evitar que el dinero entregado se use con fines delictivos.
Hablando de dinero: hay países, declarados amigos de Occidente, que financian grupos yihadistas para expandir su versión del islam y evitar que se vuelvan contra ellos. Pero a veces, los cachorros muerden la mano que les da de comer. Recordemos la nacionalidad de los pilotos suicidas del 11-S para saber de qué hablamos. ¿Quién paga a los salafistas de Siria? ¿Quién paga al Estado Islámico, directa o indirectamente? ¿Quién suministra armas y medios a los asesinos de James Foley? No me vengan con rescates y argumentos de salón cuando todo esto está podrido y acaban de asesinar a un hombre de paz.
We will stand by you, James Foley.
