¿Son también Charlie los cínicos y los impostores?
Sunday, 11 de January de 2015 por Ramón
El cuerpo me pedía subir a un avión con destino a París, ser parte de la gran manifestación, impregnarme de un dolor colectivo que siento como propio. Lo haré cuando escampe la emoción y los oportunistas regresen a las ratoneras. La cabecera de la marcha sería un buen tema para Charlie Hebdo. ¡Cuánto oportunismo e impostura democrática!
¿Qué hace allí un presidente del Gobierno que aprueba leyes mordaza, de un país que persigue judicialmente a un humorista por ponerse una capucha en la cabeza y hacer mofa del PP y de ETA? ¿Qué tiene que ver esto con las víctimas? ¿Acaso no resulta repugnante su permanente utilización política?
¡Qué fácil es decir Je suis Chalie! y llenarse la boca con una libertad que no se practica, en la que no se cree. ¡Qué fácil es proclamar Je suis Ahmed! ¿Lo puede decir el ministro de las devoluciones en caliente, un tipo que condecora imágenes y se olvida de las personas?
¡Qué fácil es para la Brunete Tuitera subirse al carro de Charlie para vomitar una islamofobia de fondo y después exigir mano dura contra Facu Díaz!
Tampoco me gusta la presencia de Netanyahu, aunque esta tiene más que ver con su solidaridad con la comunidad judía francesa, otra vez en el centro de una mirilla. Es hora de leer a Patrick Modiano, y recordar lo que no puede volver a pasar jamás.
¿Cuántos de los que proclaman Je suis Charlie en las resdes sociales, en las televisiones, radios, periodicos y bares practican y creen en la libertad de expresión? ¿Cuántos de los que insultan, descalifican al discrepante, lo llaman mercenario o terrorista y exigen su despido lo son? Seamos honestos: ¿quiénes son aquí los cínicos?
LECTURAS RECOMENDADAS
Hay mucho que leer estos días. Me han gustado tres textos de la revista The New Yorker, ¿quién dijo que el periodismo estaba en crisis?
Uno está firmado por Teju Cole –Unmournable Bodies-; en él nos recuerda nuestro pasado de barbarie, y el presente con nuestro doble rasero: muertos que merecen que les llamemos nuestros y los otros.
Los otros son Satire lives de Adam Gopni y Le Pen’s Moment de Philip Gourevitch, autor de un libro fundamental sobre el genocidio tutsi en Ruanda: Queremos informarle de que mañana seremos asesinados junto con nuestras familias.
Y este de Nick Cohen en The Guadian: Paris attacks: unless we overcome fear, self-censorship will spread.
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