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Lo inteligente es felicitar al Bayern

Tan ciego es culpar a la pelota que no entra, al árbitro, como ser ventajista y no dejar títere con cabeza en la derrota. El Real Madrid ha caído; le faltó lo que le sobra: gol. Lo inteligente es felicitar al Bayern, pensar que aún faltan seis puntos para ganar la Liga y preparar la próxima temporada. Esta, si nada se tuerce, será mejor que la anterior.

Ni el Barça ni el Real Madrid han llegado en su mejor momento a las semifinales. Tanta es la superioridad que exhiben en casa que escasean los partidos grandes y exigentes para medirse y crecer. La culpa no es del Valencia, claro, ni de los demás equipos, pero sería una buena idea algún tipo de tope salarial o de fichajes por año para mejorar la igualdad, como la NBA.

La culpa no es de Mourinho. Tampoco de Coentrao, un jugador limitado. Me gustaría que el equipo jugase más al fútbol, que tuviera más el balón, que fuese menos defensivo. Con Granero en lugar de Di María sería más fácil. No me gusta el argentino. Es rápido y cuando se acuerda pasa bien, pero tiene un defecto grave: no piensa. Casi todas sus decisiones son equivocadas; corre sin cabeza, conduce demasiado. No me ha convencido nunca. Tampoco Kaká, el hombre blandengue de El Fary. Carece de la fortaleza mental para jugar en este equipo.

Mourinho, de quien no me gustan sus formas de Latin King ni su concepción del juego, ha sacado de Benzamá el jugadorazo que tenía dentro. Ha mejorado a Macelo, fantástico en defensa. Sergio Ramos camina por la senda de Puyol. Me gustaría ver en Sahin el conductor que intuyo. No creo que sean necesarios grandes cambios para la próxima temporada. Quizá alguien más en el centro de campo, quizá un defensa lateral derecho que sepa centrar. Me ha sorprendido que Pepe, otro sin cabeza, saque tan mal balón; todos sus pases largos han sido defectuosos.

El Barça necesita más retoques que el Real Madrid: le falta profundidad de banquillo. La próxima temporada estará de nuevo en todas las pomadas porque pese a un cierto agotamiento mental son muy buenos. Dependen de Xavi, ese gran entrenador con pies de enorme futbolista, irrepetible, el mejor mediocentro que he visto en mi vida. No hay sustituto para un genio así. Ni Fábregas.

El Real Madrid tiene un equipo joven. Puede y debe crecer. Me siento triste, pero no abatido. Es una pena porque el Chelsea es bastante peor y tiene cuatro bajas de peso. Ahora confío en el Atlético de Madrid y en el Athletic. Suerte.

Los vendedores de ilusión no explican las derrotas

El día en el que El Roto retrata con lucidez las causas de la crisis (del Periodismo) rastreo la prensa deportiva en busca de luz, información, análisis. La de Barcelona recurre a la mala suerte para explicar la clasificación del Chelsea, “la pelotita que no quiso entrar”, que dice Rossell, “ganó el antifútbol”, los postes. Nadie cuestiona a un grandísimo entrenador que lleva meses sin decir si se queda o se va, que genera incertidumbre, que parece necesitar que todos hablen bien de él y sin dudas sobre su superior entender, como en las sectas. Guardiola se ha creído el personaje, ha perdido parte de la humildad que generó el éxito, el mejor equipo que he visto junto al Milan de Arrigo Sachi.

El problema estructural es una plantilla corta que no ha tenido recambios para Villa y Abidal. ¿Por qué un plantel tan ajustado? Parece que Guardiola se siente incómodo con las estrellas (Ibrahimovic, Eto’ó), que prefiere rodearse de jugadores made in La Masía (Messi es uno de ellos). El Barça es un equipo que juega de maravilla, que toca y retoca, y que ha perdido el compás en el momento clave de la temporada. Los creadores de espacios han dejado de verlos con tanta facilidad . Este es un juego apasionante en el que no puntúa tener el balón; siempre gana el equipo que mete más goles.

Si leo la prensa deportiva de Madrid no encuentro mucho más, ni sobre el Chelsea ni sobre el Bayern. Hay demasiado hooliganismo, demasida ilusión vendida.

En estos casos me gusta la prensa británica. Tras la victoria del Real Madrid en el Nou Camp me enteré, por ejemplo, que Özil es el mejor pasador que ha tenido Cristiano (17 pases de gol), uno por encima de Giggs. Un récord logrado en dos años. Los periodistas deportivos británicos suelen destripar el juego desde ángulos que se escapan al lector normal, que ayudan a entender los porqués, qué falló, qué es lo que está fallando. En España lo hace Santiago Segurola.

No sé si el Barça ha cerrado un ciclo, pero si sé que ya no está tan excelso. ¿Crisis temporal? Para mí el número uno es Xavi Hernández, el gran genio, la esencia de los éxitos del equipo, de Messi y de la selección. Cumplió 32 años, un problema que empeora. El Barça tiene La Massía, un estilo, un camino. No se perderá. El Real Madrid tiene también su estilo, un juego más físico y directo, de gran pegada. Solo falla un detalle: Mourinho. Detesto cuando se pone barriobajero, cuando culpa a los árbitros, cuando mete el dedo en el ojo, cuando demuestra que el orden universal en su cerebro es yo y los demás. Un mal ejemplo.

Cuelgo links de prensa inglesa de hoy, por si ayuda.

-Ben Smith, de BBC, destaca el trabajo de la vieja guardia del Chelsea.

-Daniel Taylor, del Guardian, proclama a Torres como héroe de la noche.

-Henry Winter, Telegraph, arremete contra Terry, que perdió una oportunidad para redimirse del escándalo racista.

-Sam Wallace, Independent, no duda en escribir la palabra milagro para explicar lo ocurrido.

Antes de la eliminatoria leí, no recuerdo dónde, quizá en el Guardian, un titular que explicaba todo: “Para pasar el Chelsea necesita hacer el partido de su vida… Dos veces”.

Soy lento: me empiezan a gustar las vanguardias cuando han pasado de moda. Me resulta más fiable un artista muerto que uno vivo; no puede defraudar con una mala obra, una estupidez, un tuit. El sábado, el día del Partido, vi Vida y resurrección de Marina Abramovic en el Teatro Real de Madrid. La crítica había sido entusiasta y generosa. Notable alto.

Quizá me falte cultura, sensibilidad, horas encerrado con Bob Wilson en un cuarto vacío con paredes que sacan la lengua, pero la obra me pareció un bodrio hasta la penúltima escena del primer acto. Me encantó la última: la música de Anthony, el movimiento de los actores, las luces y el juego de las banderas blancas. Era un símbolo de toda la obra: sobraba Marina Abramovic vestida de militar encaramada en un caballo de madera: rostro ateatral, haciendo nada, siendo solo ella misma, como si eso fuese importante. La segunda parte tiene una ventaja sobre la primera: es más corta, quizá por eso me gustó.

Lo mejor: la exhibición de William Defoe, ¡qué actor!, ¡qué forma de transmitir! En el supuesto diálogo que sotiene con la señora Abramovic, él interpreta un texto; ella, automatiza, fría como un témpano. Me encantó el monólogo sobre el sistema balcánico de cazar ratas, referencia a las guerras, a la locura, el odio prefabricado y el nacionalismo como arma destrucción del Otro. Los textos son buenos, pero igualan lo sublime (las recetas) con lo banal. No jerarquiza, no hay escaparate, parece un todo a cien, casi un periódico en medio de la crisis.

Anthony parece una primadonna; me conmovió la segunda canción, aunque no sé qué hacía vestido de hija de Zapatero. No es una ópera y resulta una estafa programarla como tal. Unos cuantos habituales se marcharon ofendidos en el descanso. Los vídeos me parecieron vacuos. Si tengo que poner mi imaginación para insuflar vida a una muestra artística deberían pagarme el sueldo del autor, no cobrarme la entrada.

Los problemas de la infancia de Marina, su pésima relación son su madre-padre, no son serbios ni extraordinarios, son universales. Su pequeño mundo se queda en su mundo pequeño, no se eleva, no transciende. Por lo menos, a mí no me llegó; fue una lluvia intermitente, calabobos: no moja, no empapa, no queda. Me gustó que la bala del juego de la ruleta rusa con un amigo acabara incrustado en El idiota de Dostoievski. Otra metáfora de la misma obra. Pese a todo, pese a que el asiento del Real parecía de piedra, mereció la pena ir, perderse el Partido (grabado), siempre queda algo para el recuerdo: la imagen del público revanguardista puesto en pie aclamando a Marina. Solo faltó que alguien gritara: “¡El rey está desnudo!”. Quizá no sea o más adecuado en un teatro tan monárquico.

Aquí estamos y con librito

No sé bien por dónde empezar. Quizá, una buena idea es dar las gracias por los mensajes y ánimos recibidos. Me he sentido acompañado, feliz. Supongo que todo irá saliendo, sin prisa, sin necesidad de exhibir nada, solo como parte de uno que se desgrana: el susto, la lucha cotidiana por encontrar los alimentos sin sal, el reseteo mental, el vértigo de lo que pudo haber sido y no fue. En este mes he aprendido a pausarme por dentro, he recordado las prioridades vitales. Espero no volver a olvidarlas. Tengo una segunda oportunidad y mucha suerte.

Además de regresar hoy al trabajo (¡coño, lo he echado mucho de menos!; sobre todo a los compañeros), aparece en las librerías un librito: El autotoestopista de Grozni (y otras historias de fútbol y guerra) publicado por Libros del KO, grandes y minuciosos editores con futuro en este mundo que se desmorona para resucitar de otra forma. Podría haber sido semipóstumo para clamor de las ventas, pero no lo es. Pertenece a una colección en la que participan Enric González y Manuel Jabois, entre otros.

En el librito cuento mis peripecias como merengue (nadie es perfecto; lo sé) en Chechenia, Bosnia-Herzegovina, Irak y África; cómo fui Iker Casillas por un día en una playa de Liberia ante un exguerrillero de mirada torva. Espero que guste.

Tendrá más sabor si lo compraís en mi librería de cabecera, que visito casi a diario: Méndez, en la calle Mayor de Madrid. Antonio es del Real Madrid y Alberto, del Atleti, ¡y funciona! En caso de emergencia o distancia supongo que servirá cualquier otra. Feliz Día del Libro. Besos y abrazos.

Más paciencia, más descanso

Ya no se me pierden palabras, pero la doctora manda un poco más de descanso y paciencia. Seguiré en silencio, alimentándome de otras cosas. Espero regresar a partir del 20 de abril, fecha sin sobresaltos históricos, que yo sepa. No es el 14 ni el 25. Muchas gracias por los mensajes. Besos y abrazos.

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