El día del adiós
Lunes, 12 de Noviembre de 2012 por Ramón
He recogido mis cosas de la redacción: un jardín zen que mimaré en casa, un jersey viejo sin mangas para las noches de frío y unos cuantos diccionarios. El resto lo llevo dentro. Ha sido duro por la emoción de los compañeros y por mi sensación de que cada paso era el último después de 20 años y casi tres meses en la Plantación, como siempre la he llamado.
En unas horas tengo cita en una notaría de Madrid. Van a entregarme la carta de despido, el cheque Rajoy (20 días por 12 meses) y el finiquito.
Aunque tengo proyectos, que ya iré desgranando, siento vértigo. Los muchos mensajes de apoyo no se han traducido, de momento, en ofertas de trabajo.
Leo los tuits y los mensajes en Facebook y percibo un incendio descomunal que la empresa parece no ver. No quiero que muera El País, donde he trabajado tanto tiempo y tan a gusto y en el que siguen decenas de amigos. Por eso, y por costumbre, seguiré comprándolo.
Un besazo, Lupus. Ya verás como enseguida encuentras algo.
[...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Ramón Lobo: "El día del adiós" http://www.ramonlobo.com/2012/11/12/el-dia-del-adios/ por JuananSalmeron hace [...]
Ramón, creéme, si pudiera te contrataba
Nobleza que lo pinta de cuerpo entero.
Todo va a estar bien. Solo esperar que pase la tristeza.
Un abrazo
Hoy con el tuit del cheque de Rajoy me he encendido, y te he contestado violentamente a bote pronto.
Quiero pedirte disculpas, si es que era tú estado emocional.
No puedo olvidar tus artículos y reportajes, lo que nos transmitías y nos hacías vibrar.
Aquí te seguiremos leyendo multitud. ÁNIMO.
Compré un cupón de la once pero no me ha tocado… Soñaba con gastarme el premio en hombres…y mujeres que como tú estan libres, crear un medio donde pudiéramos trabajar juntitos, que no revueltos… Tendré que seguir comprando, pero es más fácil que te ofrezcan algo interesante antes de que me toque la loteria
))
¡Es la cultura, estúpidos!
Solo pretendo que alguna vez, de vez en cuando, mientras mueves ese pedazo de jardín que compartimos tantas tardes, sobrevenga algún recuerdo y no puedas evitar reírte como nos reíamos en aquella mesa.
Un abrazo muy grande, compañero.
Acaban de abrir la plaza de Director de Comunicacion en una importante ong. Escribeme si te interesa.
Abrazo
“No quiero que muera El País, donde he trabajado tanto tiempo y tan a gusto y en el que siguen decenas de amigos. Por eso, y por costumbre, seguiré comprándolo.”
Ese País murió, era también el mío, por mi parte lo enterré hace ya algunos años.
Seguir votandoles por costumbre, por el recuerdo de tiempos pasados, con la esperanza de que vuelvan es un error, no lo harán, y estaras dando tu apoyo a aquello que te ha perjudicado a ti, tanto como lector como trabajador.
El país que conocíamos murió hace tiempo. Cebrián tenia razón en que erais zombies sin saberlo: con su política económica especulativa y de ruleta rusa él os había descerrajado no uno sino dos tiros y no se lo había contado a nadie hasta que ni tuvo la contrarreforma laboral. Lo siento. Yo sin tu análisis y el de muchos otros no quiero este país que ya no está al servicio del lector ni al sol de sus autores. Ahí solo queda la negrura de unos y la codicia de otros.
Terrible momento amigo. A partir de hoy todo irá mejor, aunque la herida tarda en cerrar. Los que creemos en esto del periodismo y le dedicamos la vida, sentimos el medio como algo, un poco, nuestro. Por eso los primeros días te sentirás un poco huérfano, pero irá pasando y encontrarás pronto enredado en nuevos proyectos. Espero que ese día llegue cuanto antes. Un fuerte abrazo y todo el ánimo del mundo
Yo al cheque le llamaría Cheque Zapatero. Por dos razones: porque el principal culpable de nuestra situación es él y su gestión y porque lo firma PRISA, su cómplice durante muchos años.
Te deseo lo mejor.
Un saludo.
Te conocí en una charla en la UMH de Elche, antes de partir para Pekín a iniciarme como corresponsal de Efe. Me acerqué a ti al terminar tu intervención para pedirte consejo y nunca olvidaré tus palabras.
Saldrá el sol, sale; a un grande como tú no le va a faltar nunca esos rayos de luz. Y aunque, ahora haya muchos mensajes pero poca ‘carne’, todo llega.
Eres el ejemplo de mucha gente en mi misma situación. Gracias por no dejarlo de ser en un momento sombrío como este.
Un fuerte abrazo,
Tamara
Qué decirte? que me apena muchísimo este final, que tu vértigo también lo sentimos los que te apoyamos ante el “ahora qué” sin tus palabras y tus músicas, sin tu “presencia”. Un cálido abrazo y mucho mucho ánimo
Ánimo Ramón!! Te seguiremos leyendo a donde vayas, empezando por esta web que siempre leo con gusto
Un abrazo!
Un abrazo, Ramón. Volveremos a encontrarnos, estoy segura.
Un abrazo enorme, Ramón.
Un abrazo muy fuerte y mucho ánimo.
Hola Ramón,
No sé si te llegó mi tuit, así que te repito de forma más personal mi total indignación por todo lo que está pasando. Me faltan las palabras para describir lo que siento con lo del periódico. Cuando te ví en la presentación del libro de Olga, ya comentamo que todo se estaba yendo al garete, pero el verlo venir no hace que la certificación del derrumbe sea menos dolorosa… El periodismo se está muriendo y no sé si queda la suficiente gente con conocimiento de causa para revivirlo. Lo digo por lo de El País, pero también por lo que ha pasado y está pasando en el resto de medios… Bueno, pese a mi pesimismo, te deseo mucho ánimo. Suerte no necesitas porque estoy segura de que no te faltará trabajo: tu calidad está fuera de toda duda y habrá más de un medio (aunque, lamentablemente, creo que no será español) que quiera contar contigo. Ya contarás.
Un fuerte abrazo,
Lourdes
Lo siento Ramón, hace tiempo de que dejé comprar El País. Se ha convertido en un yonki. Aunque tu le ves como era, ya no es así. Puede parecerlo, pero sólo es la capa externa.
Una pena y un culpable máximo.
Un oficio apasionante que se nos mete en la piel, que cambia nuestra mirada, que determina nuestra vida y que no nos abandona nunca. Y seguirás en él, vibrando, viviendo y contándolo, con tu forma única de contar.
En el vértigo es dónde se da la talla. Y la tuya es grande
Muchas gracias y un fuerte abrazo.
Un abrazo y seguro que uno de esos proyectos que te espera te va a ofrecer nuevas perspectiva y satisfacciones en las que no reparabas!!
Lobo, mi solidaridad contigo y con tus compañeros despedidos.
Seguiré leyéndote en el medio en el que estés y seguiré visitando tu blog como siempre… Mucha suerte!!!
Un fuerte abrazo
Ramón, eres un maestro y eso no tiene precio ni finiquitos. (comer sí, ya, pero ya lo ha dicho una colega antes: sale el sol, seguro). Gracias por todas tus crónicas hasta ahora y por las que vendrán. Un abrazo.
Mucho ánimo Ramón y suerte con todo, te sigo leyendo.
Me parece que este conocido poema de Martin Niemöller merece una reflexión en el contexto del siniestro ERE de El País: “Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,guardé silencio, porque yo no era comunista, Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata, Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío, Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar.” Soy lector de El País desde su fundación y seguiré siéndolo hasta su fundición, pero el periódico ha dejado de ser mi “periódico de cabecera” hace ya mucho tiempo, cuando el colorín se convirtió en puro soporte publicitario, cuando Babelia empezó a a hacer publicidad sobre todo de “los autores de la casa”, cuando las noticias de Latinoamérica empezaron a oler a política empresarial e intereses económicos de la multinacional prisiana y cuando la diferencia con otros periódicos de derechas, como El Mundo, se hizo cada vez menos notable. Fue entonces cuando comenzaron a decepcionarme muchas “grandes firmas” del periódico que, por lo que he observado, no levantaron la voz contra este cambio de la línea editorial. Nunca es tarde cuando la dicha es buena, por lo que, dentro de la tragedia, es de alegrar que algunos periodistas que ideológicamente iban algo perdidos (será por lo del supuesto fin de la historia) y que ahora, cuando han venido a por ellos, han redescubierto la lucha de clases que nunca debieron haber abandonado. Por lo demás, suerte a los compañeros en paro y cárcel para los traidores como Cebrian. ( Por cierto, a mi siempre me ha parecido un imposible que el jefe de informativos de la TVE franquista y amiguete de Bilderberg no fuera un facha redomado.)
Eso es lo que pasa por aprovecharse de un trabajo para el lucimiento personal en lugar de trabajar para que el períodico refleje tu buen hacer.
¡Hala! Al paro… y a hablar un poco menos de uno mismo y trabajar algo más.
Suerte.
Seguro que lo mejor está por llegar.
Ramón, mucho ánimo de un fiel lector de El País que lo ha sido hasta hace pocos años. He publicado un pequeño texto en mi FB que te copio aquí, y también he adjuntado la canción de Los Beatles que incluyes: “Ramón Lobo la incluye hoy en su blog. La subo aquí en homenaje a él y a los otros 128 periodistas despedidos de El País con las condiciones más duras de la reforma laboral. Alguno llevaba allí 30 años, muchos de ellos más de 20. Ellos hicieron grande este periódico que hace tiempo dejó de ser lo que era y que yo compré cada día desde 1978 hasta 2006. Todo mi afecto para ellos y mucha suerte”.
Me gustaría seguir en contacto contigo y por eso te he mandado una solicitud de amistad en Facebook. Yo, que siempre he tenido vocación periodística, asisto estupefacto al derrumbe controlado de la profesión.
Es triste ver cómo los mejores profesionales quedan desperdiciados en el vacío. El País es un caso más, que se ha llevado por delante a más de cien profesionales, de momento, en uno de los peores de la profesión, que nunca pasó por uno bueno. Antes ya hemos caído muchos, miles, después de años de trabajo, de lucha por conseguir vivir de contar lo que vemos. No nos queda más remedio que seguir adelante. ¿Reinventarnos? Porqué le ha dado a todo el mundo por decir esto, en qué nos vamos a reinventar, si sólo sabemos escribir; es lo que mejor se nos da y dónde más útiles seremos a esta sociedad, pero por eso nadie quiere tener periodistas útiles que ayudan a que la gente piense, según la perspectiva empresarial actual, costamos mucho dinero y no le conviene tener altavoces para sus tropelías; cuánto más desesperados estemos más cobardes seremos, esa es su teoría; la mía es que cuanto más bajo caigamos, cuanto más nos cueste levantarnos, menos callaremos; el miedo desaparece cuando lo ves de cerca. Ánimo, tu nueva vida comienza ahora.
Admirado y admirable Ramón, se como te sientes. Llevo más de un mes en la calle. Con el cheque Rajoy que me entregaron los Cebrianes que allí siguen. Trabajé en el periódico neocon vecino a El País y que sostiene cada día la lógica perversa de esta economía. Mira, el primer día de despido después de dejar a mi hijo en el cole lo primero que hice, fui a una tienda de discos. Compré “Born to sign, no plan B”
Abrazos
¡Ánimos, y suerte!
Querido Lobo: yo estoy empezando a dejarlo, como se hace con las drogas, porque de ahora en adelante ya sabemos en qué acabará convirtiéndose ¡¡EN UN ZOMBI DE LO QUE FUE!! Nunca creí que ese avaricioso se saldría con la suya; pero quién sabe, ahora a lo mejor encuentras algo bueno. Un beso y hasta siempre.
Querido Lobo: yo estoy empezando a dejarlo, como se hace con las drogas, porque de ahora en adelante ya sabemos en qué acabará convirtiéndose ¡¡EN UN ZOMBI DE LO QUE FUE!! No puedo creer que se han salido con la suya; pero quién sabe, ahora a lo mejor encuentras algo bueno. Un beso y hasta siempre.
Si los periodistas y los escritores aficionados escribís gratis en internet, nadie va a comprar diarios.
Luego no os quejéis.
[...] su blog “En la boca del lobo“, Ramón Lobo dice que siente vértigo. Que a pesar de los proyectos por desgranar, los [...]
Suerte, Ramón
Mucha suerte!! donde estés seguiré leyéndote el primero de la mañana!
Ánimo compañero! creo que todos los periodistas nos solidarizamos con vosotros en días tan “nublados” como estos.
Pues creo que serás el único que lo compres y ya últimamente no era muy bueno, y no se ve de que va ninda.
Una nueva aventura, que decidas lo que decidas seá bueno.
a lo mejor algo que antes no te atrevias por comodidad , se te abren nuevas puertas. El vertigo es bueno, para luego poner el pie y seguir firme o indeciso pero seguir.
Mi querido Ramón , tu has perdido un empleo que no te resultará difícil reponer ya verás !! pero ellos (los malos ) pierden a uno de los mejores periodistas que han tenido y tendrán…. llevan la peor parte y los lectores también .
Hoy es un día duro (muchos lo hemos vivido ) y cuesta reponerse sólo con el tiempo conseguirás “curarte” .
Todos te seguiremos allá donde escribas qué más da el medio en el que lo hagas no crees.
Un millón de besos
Lu
pd. Tu blog de hoy me ha hecho llorar…
Cuando me echaron de El País, hace ya unos años, se me cayó el mundo encima. Fue a la vuelta de unas vacaciones, todos mis compañeros del País Digital estaban enterados antes que yo…
Me acuerdo de las cenas tan buenas de… Santo?
A veces estabas tú también, Ramón, contando alguna anedocta con una pizca de cinismo, pero sólo por fuera.
Se te veía feliz en tu trabajo, un peso pesado en la empresa, del que los periodistas noveles hablaban con reverencia…
Hace mucho que no pensaba en todo esto y muchos años que he dejado de comprar El País, pero ahora he vuelto a sentir la amargura y la impotencia que sentí entonces.
Un fuerte abrazo, Ramón, uno más de los muchos que te han arropado en estos días tan tristes.
Desde hace un año que vivo en Londres camino cada domingo unos diez minutos para acercarme al kiosko y a El (mi) Pais.
Un paseo que es más que un paseo y que ayer no dí. No por pereza, sino por decepción, tristeza, desilusión…
Espero que vuelva la pasión. La que tengo por el periodismo, los grandes profesionales, las historias que te hacen mejor persona sigue intacta… pero que los indignos se vayan ‘de rositas’, duele.
¡Un abrazo y que el sol se nos muestre pronto!
Esto se está convirtiendo en un gran cataclismo, la palabra crisis no puede reflejar ni suponer tantísimas víctimas directas y tanto daño colateral. No hay suficientes psicólogos para tanta depresión.
Lo recuerdo bien, tuve el placer de conocerte cuando hice el master en el país hace 10 años. Un gran abrazo desde Chile espero seguirte leyendo muy pronto!
Piensa que igual esto te permite comenzar otros proyectos con más fuerza, en una nueva y mejor etapa, allá donde estés millones de personas en el mundo continuaremos leyendote siempre que nos lo permitas
Un abrazo y todo mi apoyo.
un eslabón más.
una cadena menos.
salud y suerte, compañeiro
Querido amigo, todavía lobezno. Tus fuertes mandíbulas aún no han dado la última dentellada. Sabes el mucho aprecio de que tuve y te tengo, pues no paro de leerte escribas lo que escribas y seguiré haciéndolo si no te pierdo la pista. Nada puedo decirte sobre la tropelía infame que te ha tocado vivir. Demasiadas cosas sabes que ya he dicho. Me resta pués desearte toda la suerte y felicidad que te mereces. La vieja guardia debiera reunirse y emprender algún proyecto informativo y cultural donde tuviérais la oportunidad de resarciros de tanta ignominia como habéis sufrido. Adelante.
Te quiere, Floro
Ha llovido hoy en Londres, y es triste cuando llueve en Londres en invierno; no me gusta la oscuridad de las tardes. Hoy he cogido el autobús porque llovía y porque quería pensar y llorar durante la hora que me trae de vuelta a casa. He llorado pensando en mi, en ti, en todos; en la desdicha, en mi fracaso individual. El periodismo era todo lo que tenía, era yo, no sé cómo explicarlo. Un máster en EFE me sacó de Cuba; hice de becaria durante años, tuve mi primer sueldo digno con mesa y temas propios hasta que un día me despidieron, despido exprés, diez minutos me dieron para abandonar la redacción después de firmar mi carta; 45 días por año trabajo cuando aquello. De eso hace tres años y me sigue acompañando el vértigo, una sensación de fracaso, porque el periodismo era todo lo que tenía. No sé si me explico. Desde entonces me he inventado superarme y hablar inglés entre trabajos de niñera y más trabajos de niñera. Hoy entiendo tu vértigo, y siento mucha pena pero yo no he encontrado otra vez mi lugar, y me resigno pero tampoco veo esperanza. He perdido la batalla, pero tú eres Lobo.
Un abrazo,
Mai
Un fuerte abrazo, querido Ramón. Para ti y para todos aquellos afectados por el ERE de El País y de muchos otros medios de comunicación. Cuenta con una guarida en mi corazón y en mi respeto.
Hoy mas que nunca mucha suerte Hermano Lobo
Animo Ramon, y a la mierda El Pais.
Buenas noches, afectuosos saludos.
http://www.youtube.com/watch?v=HdP3nZMZQbs&feature=related
Todo mi cariño y muchos ánimos Ramón. Tu trabajo y el de gente como tú es tan necesario. Parece que llegó el tiempo de replantearse las costumbres. Te seguimos.
Soy uno más de los que sólo te pueden ofrecer afecto y desearte todo lo mejor en tus próximas andaduras. Un abrazo.
Me duele tu despido y es terrible lo que pasa. Lo siento. Os deseo lo mejor.
Pero he de decirte una cosa: El Pais ha sido muy hijo de p y manipulador y sectario durante decadas. Y Polanco era un desgraciado. La familia o ha puesto un euro (se forraron utilizando El Pais) para salvar lA empresa y Janli vive en Niu York, oyes.
¿Merecio la pena ser progre y rajar y contar medias mentiras tantas veces? Pues a todos aquellos que pusieron su pluma al servicio de aquello, que les vayan dando.
A los demas les deseo lo mejor. Hay grandes periodistas, alguno que incluso ama la verdad.
[...] familia, sobre todo familia, por correo electrónico y con un ‘cheque Rajoy’, que dice Ramón Lobo, de 20 días por año trabajado. El verdugo es un señor que, como bien calcula Mongolia, se [...]
[...] y familia, sobre todo familia, por correo electrónico y con un ‘cheque Rajoy’, que dice Ramón Lobo, de 20 días por año trabajado. El verdugo es un señor que, como bien calcula Mongolia, se [...]
Curioso lo del jersey sin mangas…no sería una premonición del futuro que le aguardaba a la prensa…
Animo Ramón: Cuando despertarte Cebrián ya no seguía allí.
[...] Era sin duda una oportunidad única para escuchar de primera mano las experiencia de un periodista de tantos quilates al que se le plantea, a pesar de su indiscutible currículum, un nuevo panorama laboral. [...]