Hoy me gustaría ser extranjero
Jueves, 9 de Febrero de 2012 por Ramón
Lo unánime no es lo verdadero. A veces lo unánime resulta vergonzoso, injusto. Nada es blanco o negro. Todo es complejo, pero en las prisas y en los prejuicios, en los linchamientos políticos, no hay tiempo para grises. Le sucede a los dos bandos.
Tal vez habrá sobrepasado sus funciones, los procedimientos, escuchado donde no debía… Baltasar Garzón ha acumulado una carrera de pisacallista, de tocahuevos, que ahora le pasa factura. Hace años se lo advirtieron a un amigo periodista: “No seas tan brillante, es peligroso”.
Garzón es un elefante, un iluso, un utópico. Me gustan las personas que estiran la ley para detener a un asesino de masas con uniforme de tirano banderas. Me gustan las personas que estiran la ley para dejar a los que matan con parabelum sin dinero para seguir matando. Me gustan las personas que estiran la ley para buscar a los más de 100.000 desaparecidos, los esfumados, los escondidos, los nadie de Galeano que pueblan caminos y nuestra desverguenza colectiva.
No me gustan los que encogen la ley por miedo, por medrar, por el qué dirán.
Me gustan las personas como Gervasio Sánchez que no se muerden la lengua, que no miden si esto les beneficia o les perjudica, personas que denuncian, que molestan. Me gustan los que no son serviles, paniaguados, temerosos de dios o del diablo, o de su jefe. Me gusta la gente honrada, limpia. Los imprescindibles.
Le han condenado siete jueces unánimes por saltarse las reglas. Con otros suprimieron las pruebas obtenidas de manera ilegal; a este le suprimen la toga entera. Contentas deben andar las dos juezas socialistas que tanta inquina le guardaban, los mediocres que le envidiaban y los demócratas de las JONS que sobrevivieron mudandose de uniforme que no de ideas.
Le librarán de penarle con los presuntos delitos contra la ley de amnesia, daría mala imagen, y cargarán las escopetas en el tercer caso. El guión del ajuste de cuentas está cantado, pero esto no es prevaricación, solo justicia.
Hoy me gustaría ser extranjero, etéreo, otro. Hoy me gustaría ser conciencia, como Labordeta.